Muchos se preguntan sobre cómo hizo el amigo de su amigo para poner su propia empresa si era un trabajador como uno, o tal vez, cómo es que aquella tiendita de la esquina es ahora un minimarket, cómo obtuvieron los recursos para crecer. Y es que no todo puede ser producto de la suerte o de “negocios sucios”, en estos tiempos se debe perder el miedo a recurrir a fuentes externas para conseguir esos recursos necesarios, sobre todo, si queremos conseguir de una vez la independencia económica con esa gran idea que nos da vueltas por la cabeza cada vez que nos queda corto el salario.
Ante todo hay que tener una actitud realista y saber que es bastante común tener ideas pero no es fácil ponerlas en práctica. Las estadísticas muestran que las ideas valen tan sólo el 5% de un nuevo negocio. El 95% restante es la instalación del negocio y, a su vez, esta fase depende de la detección y uso apropiado de recursos personales y de fuentes de financiamiento. Además, las estadísticas muestran que es poco probable que una idea de negocio se lleve a cabo a través de un crédito bancario, pues la banca no presta así se le entregue garantías suficientes, sino porque compruebe que el préstamo va a ser recuperado, ya que el negocio del banco no es ejecutar las garantías. Por ello, las empresas sin historial crediticio tienen dificultad para conseguir el capital de inversión.
Toda estas condiciones, difíciles pero reales, que deben enfrentar el emprendedor no lo deben desanimar de poner en práctica su proyecto pues existen diversas formas de fondeo que permitirán iniciar actividades y que luego requerirán de financiamiento complementario, que se podrá obtener cuando la empresa esté funcionando y pueda mostrar resultados concretos, que respalden las solicitudes de crédito que presente.
Sin embargo, para comenzar, hay que utilizar los recursos personales del emprendedor o de los socios que formen la empresa.
Para ello los fondos deben provenir de las siguientes fuentes:
1.- Cuentas de ahorro personales o dinero en efectivo.
2.- Líneas de crédito personales.
3.- Automóviles, que puede ser utilizados en la empresa.
4.- La casa propia y toda propiedad inmobiliaria de la que se pueda disponer libremente.
5.- Las incubadoras de las universidades.
6.- Conseguir aportes de alguna empresa de capital semilla.
7.- Crédito por parte de los proveedores de insumos o servicios.
8.- Clientes potenciales que confíen en la empresa y realicen pagos por adelantado.
9.- Especialistas de negocio que pueda ayudar a asesorar y contribuir con el aporte de sus conocimientos.
Existen muchas fuentes posibles de fondos. Simplemente se debe tener bien clara la idea del negocio, desarrollarla y poder convencer a las personas superávitarias para plasmar la idea del negocio, así mismo, pueda conseguir los fondos indispensables para poner en marcha su nueva empresa.
Por Andrés A. Zuazo Ortiz
Consultor de MEP
Data estadística: CENTRUM